TULIP: Doctrinas de la Gracia – Elección Incondicional (3)

Ver artículos anteriores: “Tulip: Doctrinas de la Gracia (Introducción)” – “Depravación Total (1)” – “Depravación Total (2)” – “Elección Incondicional (1)” “Elección Incondicional (2)

T U L I P : Doctrinas de la Gracia

Elección Incondicional (2)

Entender las Doctrinas de la Gracia, y muy particularmente lo relacionado a la Predestinación, resulta ser un reto para todo cristiano. A partir de nuestra caída en Adán, la humanidad perdió el rumbo y la perspectiva de la vida; encontrar la plenitud en rendirse a la soberanía del Creador no es ya una acción natural al ser humano, pero sí el considerarse cada uno su propio soberano. Esta actitud persiste incluso en aquellos que por su Soberana Gracia hemos sido redimidos. Es por esta razón que George Whitefield dijera que “todos nacemos arminianos”, es decir, todos nacemos entendiendo que hay suficiente bondad en nosotros y todavía más autoridad para elegir nuestro destino. Es precisamente esta idea de soberanía y bondad autóctona la que nos hace renegar del concepto bíblico de Predestinación.

Sin embargo, no podemos rechazar a la ligera la que ha llegado a ser la más extendida creencia sobre la predestinación. Tal como señala R. C. Sproul en su conferencia “What is Predestination?”[1], de las tantas concepciones acerca de la Doctrina de la Predestinación, dos son viables, las dos que han sido contrastadas en esta serie de artículos. Mientras nos acercamos a la conclusión de la Elección Incondicional y la Predestinación, quisiera analizáramos dos textos de Escritura que resultan ser la base de la idea de una Elección condicional, es decir, Dios eligiendo a los que de antemano sabe que le habrían de elegir a Él.

“Pedro, apóstol de Jesucristo: 
A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas” 
(1 Pedro 1.1-2, LBLA)

La frase “elegidos según el previo conocimiento (la presciencia) de Dios Padre” en el idioma original es la siguiente:

“ἐκλεκτοῖς… κατὰ πρόγνωσιν θεοῦ πατρός”[2]

“eklektois… kata prognosin Theou patros”

“elegidos… conforme a la presciencia de Dios Padre”

En principio, la expresión tal como la leemos en español, parece aprobar el concepto de una Elección condicional, basada en el conocimiento previo que tiene Dios de las decisiones que habrían de tomar los hombres. Un acercamiento al texto es necesario, y lo haremos primero según los criterios del Método de Estudio bíblico, en este caso comparando el uso que hace el apóstol Pedro de estas palabras. La palabra clave acá es “presciencia”, y resulta que se encuentra sólo una vez más en el Nuevo Testamento, y es precisamente el apóstol Pedro quien la utiliza, esta vez en su discurso en Pentecostés:

“Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio vuestro a través de Él, tal como vosotros mismos sabéis, a éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos y le matasteis, a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella” (Hechos 2.22-24 LBLA)

En este pasaje, Pedro se dirige a la multitud de judíos y afirma que nuestro Señor Jesucristo fue entregado a la muerte de acuerdo con un “plan predeterminado”, o mejor, por la “ordenada voluntad” (según se lee en el original griego) del Dios Padre, y por su “previo conocimiento”. Es evidente que “previo conocimiento” aquí no quiere decir que su “plan predeterminado”, su “ordenada voluntad”, dependiera de las acciones de los hombres para cumplirse, de otra manera no sería su “ordenada voluntad”[3]. Que no es esto lo que el apóstol Pedro quiere decir lo entendemos cuando un poco más adelante, al sanar al hombre cojo de nacimiento en el templo, dice a los que presenciaron el milagro:

“Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo debería padecer” (Hechos 3.18 LBLA)

Como vemos, Pedro no quita la responsabilidad de quienes cometieron los hechos contra Cristo (2.23, 3.14-15, 4.10, 5.30) pero sabe que estas cosas ocurrieron porque Dios, no los hombres, “así lo anunció de antemano”.

Entonces, ¿qué quiere decir el apóstol Pedro cuando escribe en su primera carta a los judíos expatriados que fueron “elegidos según la presciencia de Dios Padre”? Para esto necesitamos ahondar un poco más, esta vez en el idioma original. La expresión “presciencia” (prognosin) está compuesta de dos palabras griegas, el prefijo “pro” (“antes de”, “con anterioridad”, “previamente”) y el sustantivo “gnosis” (“saber”, “conocimiento”), de las cuales el término “conocimiento” surge de la misma raíz que el verbo “ginosko”. De las múltiples palabras en griego que se traducen “saber”, “conocimiento”, esta es la única que refleja “una relación entre la persona que conoce y el objeto conocido; a este respecto, lo que es conocido es de valor e importancia para aquel que conoce, y de ahí el establecimiento de la relación” (Vine, 1999). Por ejemplo, cuando Jesús dice a aquellos que en el Día del Juicio se presentarían ante Él proclamando sus buenas obras como razón para ser aceptados en el reino: “Jamás os conocí, apartaos de mí los que practicáis la iniquidad” (Mateo 7.23 LBLA) está estableciendo que nunca tuvo una relación con ellos, no que no los conocía a ellos ni a sus obras.

En función de lo anterior, podemos afirmar cómodamente que a esto se refiere Pedro cuando escribe a los judíos creyentes expatriados que habían sido electos de acuerdo con el previo conocimiento de Dios Padre: Pedro resaltaba no un conocimiento anticipado de la respuesta de fe que estos tendrían al llamado de salvación, pero de la relación que su Padre Celestial había decidido, por amor, tener con ellos desde antes de la fundación del mundo. Ese es nuestro Dios, nos ama desde siempre y para siempre, incluso conociendo lo peor de nosotros, alabado sea siempre su Gran Nombre.

El segundo texto es Romanos capítulo 9 (seguro es el que todos hemos estado esperando) pero siendo que este artículo se extendió ya bastante, lo abordaremos en una próxima entrega.

Dios les bendice.


[1] https://www.ligonier.org/learn/series/predestination/what-is-predestination/

[2] Los puntos suspensivos son agregados, pues en el original la frase está separada para mostrar quiénes son estos elegidos, que son los de la dispersión.

[3] ὡρισμένῃ βουλῇ

“orismene boule”

“ordenada voluntad”

“ordenada” viene de “orizoo”, relacionado con “proorizo”, es decir, “predestinación”.

2 comentarios en “TULIP: Doctrinas de la Gracia – Elección Incondicional (3)

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  2. Pingback: T U L I P – Expiación Limitada (1) – 3Chapters

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