¿Por qué 3Chapters? (Chapter 1)

La historia y propósito de nuestra existencia como seres humanos ha sido inquietud desde el principio de las edades. La filosofía y diferentes expresiones religiosas han procurado responder nuestras preguntas sobre quiénes somos, de dónde venimos, porqué somos lo que somos, hay algún propósito y objetivo a perseguir en nuestras vidas, hacia dónde vamos, etc. 3Chapters pretende proveer respuestas a estas inquietudes a partir del Evangelio de Cristo, de la Teología Cristiana, y más específicamente de la Teología Bíblica.

Los primeros tres capítulos de la Biblia (Génesis 1 – 3) resultan ser un excelente punto de partida, por lo que incluso con sólo tres capítulos tenemos suficiente información para avanzar en un conocimiento y una consciencia que de sentido a nuestras vidas.

Chapter 1 / Chapter 2

ROL

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1.1 RVR1960)

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Probablemente no haya otro versículo más importante para encaminarnos a responder  las interrogantes ya mencionadas: sin preguntar nuestra sobrevalorada opinión en ningún aspecto posible, un Ser evidentemente superior se nos muestra como real, autosuficiente, seguro y a lo menos muchísimo más poderoso que nosotros (luego el resto de la Escritura nos explica que eso de ser “muchísimo más poderoso” que nosotros implica el concepto de ser Todopoderoso) quien soberanamente decide cuándo crear, qué crear y para qué crear. El pasaje no describe el origen de este Ser, por lo que la expresión “en el principio” no le limita a Él pero más bien a lo que Él ha creado, Él no tiene principio. El alcance de Su creación es completo: “la tierra” es nuestro planeta, “los cielos” es el espacio superior. Este proceso creativo incluye todos los elementos materiales e inmateriales, todo lo que podemos ver, nosotros incluidos, y lo que no podemos ver (las leyes “naturales” que conocemos, sean estas biológicas, físicas o químicas, y sobre todo esto las de tipo espiritual-personal). Imaginemos por un momento cuánto poder y sabiduría se requiere para crear TODO lo que existe: en cuanto a sabiduría, se estima que sólo en nuestra Tierra existen cerca de un trillón de especies tan diversas que van desde las que se pueden ver únicamente con la asistencia de potentes microscopios, hasta las más grandes (la ballena azul), las más rápidas (el halcón peregrino) y nosotros, los seres humanos. En cuanto a poder,  el sitio web “Imagine the Universe”, en su sección “Ask to an Astrophysicist”  calcula que la cantidad de masa-energía que contiene el universo es equivalente a la energía que liberaría una bomba de  9.5 x 10^53 Megatones de TNT, y la bomba atómica de mayor potencia detonada en la historia de la humanidad (la TSAR de la antigua Unión Soviética) se calcula que liberó cerca de 57 Megatones de energía, lo que hace que el Creador del universo pudiera diseñar un plan y ejecutar un esquema de creación en el que se liberara tanta energía como el equivalente a 2,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000, 000,000,000,000,000 (sí, un dos seguido de 51 ceros!) de bombas TSAR!… sorprendente, ¿no? Si nos fuera necesario una medida de Su poder iniciaría justo aquí, en esa asombrosamente maravillosa cifra. Las naciones más poderosas del mundo controlan y temen de otras la proliferación de armamentos de tipo nuclear por los efectos devastadores que estas pueden producir en el mundo, y el total de todas estas se estima en “tan sólo” unas 15,000 unidades, la inmensa mayoría de ellas de potencia mucho menor que la bomba TSAR, por lo que ni combinando TODO el armamento nuclear del mundo se pude siquiera empezar a comparar el mismo con el poder del Dios que llamó todo a existencia. Siendo que plantea de manera tan sencilla el primer versículo de la Biblia que Dios es el Creador de todo, ¿no debiéramos asombrarnos, postrarnos, temer y obedecer a este singular y Todopoderoso ser?

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La TSAR fue detonada el 30 de Octubre del 1961; el destello de la explosión pudo observarse hasta 1,000 Km de distancia.

Este primer capítulo nos plantea que al crearnos, Dios nos colocó como la “cereza” del pastel: día de creación tras día de creación él en su magnificencia ordenó cada aspecto, cada mínimo detalle, para que los seres humanos pudiéramos habitar en la tierra, Su creación, y a la vez darnos la responsabilidad por la administración de la misma (1.26-28), esto explica entonces que tenemos un propósito de vida, una razón de ser, y que este fin es el de someternos en obediencia al Todopoderoso mientras administramos la parte de la creación que nos corresponde administrar, iniciando esta obediencia y esta buena administración con nuestra propia vida.  Para una tarea tan exigente (servir a un Señor TAN PODEROSO) él nos capacita haciéndonos “a su imagen y semejanza”; los términos en el idioma original no hablan necesariamente de forma física (de hecho, la Escritura plantea que Dios es Espíritu, que no tiene un cuerpo físico como el nuestro) pero más bien sugieren una diferencia con el resto de lo creado en cuanto al intelecto, las emociones (que difieren de los sentimientos porque pueden ser razonadas, explicadas) y la capacidad de decidir en función de los dos anteriores, es decir, la capacidad de ejercer una voluntad.

En resumen, pues, hay un Dios “muchísimo más poderoso” que nosotros; él nos hizo, provenimos de Su voluntad, y nos capacitó para administrar en obediencia todo lo creado en esta tierra, nuestro origen, limitaciones y propósito, todos resumidos en el primer capítulo, en el primer versículo de las Sagradas Escrituras.

Con razón hacia al final de los tiempos le cantan:

“Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.” (Apocalipsis 15.3-4)

Vladimir Aquino.