Tetelestai, “Consumado es”

Tetelestai

“¡Consumado es!”

Las últimas palabras del Señor Jesús en la cruz son esperanzadoras. Después de hacerse hombre, vivió unos 33 años con un solo propósito en mente: sufrir las aflicciones que sufren los hombres, incluso hasta llegar a morir una muerte vergonzosa y cruel (Isaías 53:3-5; Filipenses 2:6-8, Gálatas 2:13, Hebreos 2:17-18).

La razón de su muerte no fue la simple injusticia de los hombres con poder para matarlo. Cuando Jesús clama: “Consumado es” no está elevando una protesta al Padre indicando que la maldad de los hombres había sobrepasado por mucho lo esperado y que ahora merecían una condena y castigo ejemplar. Esto es aquello que Jesús consumó:

En la cruz, Jesús satisfizo en su sacrificio la Justa Ira del Padre (Isaías 53:11, Romanos 3:23-25, 2 Corintios 5:21). La Santidad perfecta de Dios es ofendida continuamente por el pecado y la maldad de los hombres creados a Su imagen y semejanza, y solo la vida justa y perfecta del Justo y Perfecto Cristo podía satisfacer tan grande estándar: “Consumado es”.

En la cruz Jesús redimió a los escogidos (Juan 6:37-39, 10:11-15, Efesios 1:7, Hebreos 9:12); la obra de Jesús es tan completa que no solo crea una posibilidad de salvación, pero más bien provee en su cuerpo y por su sangre el medio seguro y completo para acceder a la vida eterna: “Consumado es”.

En la cruz, el Señor Jesucristo dispone definitivamente la oportunidad de vivir una vida sin estar bajo la autoridad del pecado y la condenación que este trae. Antes de Él, todos éramos esclavos del pecado, pero a partir de la cruz, el pecado en esta vida ya no tiene autoridad sobre los salvados (Romanos 6:6-7, 8:1-2, Gálatas 3:26-27, Colosenses 2:13-14), y en la próxima ya no existirá más en ellos, por lo que el Padre ya no está más enojado con ellos y pueden disfrutar del cuidado y el amor del Altísimo Señor y de los demás miembros de la familia de Dios, su Iglesia. “Consumado es”.

Hoy puedes confiar en el sacrificio de Cristo que ha provisto para nosotros: justicia, salvación y santificación. Solo en Él podemos confiar que verdaderamente todo ya ha sido hecho, y perfectamente hecho: “Consumado es”.

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