Cristo en Apocalipsis: El Futuro del Pueblo de Dios

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.” (Apocalipsis 1.1–3, RVR60)

Cristo en Apocalipsis: El Futuro del Pueblo de Dios

“El Juicio Final” (Battistero di San Giovanni, Florencia, Italia)

Introducción

Siendo que Cristo es el Señor de la Iglesia, abordar el futuro de la misma no puede ser sin considerar a Cristo. Su Señorío debiera expresarse en la obediencia de la Iglesia, su novia. Sin embargo, parece no ser así, pues una breve evaluación de la iglesia del S. XXI no tranquiliza, más bien inquieta; algunas de estas características son:

  1. La búsqueda de prosperidad y el afán por establecerse (blending) caracteriza al grupo más popular de los creyentes hoy.
  2. La persecución y las tribulaciones afectan a quienes prefieren mantener posturas coherentes con la Palabra de Dios, oponiéndose a los actos libertinos e inmorales: drogas, hedonismo, aborto, re-definición de género y familia.
  3. Poco interés en hacer discípulos por lo que el compromiso con la obra del Señor es escaso. Hacer discípulos ha sido trocado por la iglesia locoal por hacer misiones caritativas que contribuyen mucho al bienestar material y emocional y poco al bienestar espiritual (eterno).
  4. Mayor énfasis en títulos pomposos que en ser siervos, de manera tal que los adoradores han sido sustituidos por los salmistas, y los obispos por apóstoles y patriarcas.

Estas características de la iglesia del siglo 21 han provocado un acercamiento inapropiado al Señor Jesucristo, y por ende una relación irregular con Él. En alguna manera hemos creído que Jesús debe apoyar nuestros planes: estudios, trabajo, familia, entretenimiento, todo debiera ser “bendecido y prosperado” por el Señor. Creo firmemente que es tiempo de detenernos y considerar los planes de Cristo hacia el futuro en lugar de los nuestros, pues la garantía de nuestra satisfacción real se encuentra arriba, en los cielos, “escondida con Cristo en Dios”. Cristo mismo nos dijo:

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16.33, RVR60)

Juan Crisóstomo (347-404 d. C.)

Juan Crisóstomo (347-404 d. C.) Juan Crisóstomo ha descrito la palabra “constancia” en relación con la “esperanza” como “reina de las virtudes, fundamento de las acciones justas, paz en la guerra, calma en la tempestad, seguridad contra los complots” – Doxa to theo panton eneken (Gloria a Dios por todo)

Apocalipsis es entonces el libro que nos revela los detalles cristocéntricos del futuro del pueblo de Dios y el de la humanidad, este último como corolario, pues el axioma es Cristo Señor de la iglesia.

Apocalipsis no es un libro de historias de miedo, con un desarrollo y final inexplicable. Los símbolos, señales, números que tanto inquietan a sus lectores, críticos y comentaristas, son en su mayoría explicados en el mismo libro o en el resto de la Escritura, aplicando los principios naturales de hermenéutica y exégesis. Apocalipsis es un libro escrito por un hombre en prisión (1.9), en el tiempo donde las persecuciones hacia la iglesia se incrementaban exponencialmente (recrudecimiento y enfoque en la necesidad de que los creyentes negaran su fe), con la intención de dar consuelo y esperanza a los creyentes atribulados:

Si alguno tiene oído, oiga. Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.” (Apocalipsis 13.9–10, RVR60)

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.” (Apocalipsis 14.9–12, RVR60)

Según la introducción de Juan (Apocalipsis 1.1-3), este libro es:

  1. Revelación de Jesucristo.
  2. Conforme con los planes del Padre.
  3. Dirigido a los siervos.
  4. Para manifestar las cosas que sucederían pronto.
  5. Su mensaje es compartido milagrosamente a y por medio del apóstol Juan.
  6. Bienaventuranza para los que prestan debida atención a su mensaje.

De acuerdo con Juan, el esquema del libro es como sigue:

Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.” (Apocalipsis 1.19, RVR60)

  1. Las cosas que has visto (capítulo 1)
  2. Las cosas que son (capítulos 2 & 3)
  3. Las cosas que han de ser después (capítulos 4-22)

Cristo es el protagonista de todas las secciones del libro, tal como veremos, así como lo es de toda la Escritura (Juan 5.39). Continue reading →