La autoridad de la Palabra de Dios en la iglesia es fundamental a lo largo de la historia cristiana, destacándose en el Nuevo Testamento. La Gran Comisión de Jesús establece que Su enseñanza debe ser el núcleo de la misión de la iglesia. El libro de Hechos ilustra cómo la comunidad primitiva propaga la verdad del evangelio y disciplina a sus miembros mediante la Escritura. Finalmente, las Epístolas refuerzan la autoridad de la Palabra, que guía, consuela y revela el amor de Cristo, siendo esencial para la salud espiritual de la iglesia.






