“Gutsy Guilt”

Hacen algunos días el pastor John Davis, quien sirve al Señor como Senior Pastor en Grace Church Philly me compartió una traducción al español del artículo “How to Deal with the Guilt of Sexual Failure for the Glory of Christ and His Global Cause” escrito por John Piper en Enero del 2007 (luego encontré el artículo origina en inglés en el sitio web de Desiring God). De este excelente artículo, esta porción se quedó conmigo desde la primera lectura:

Y esta fe [la verdadera] luchará contra cualquier cosa que se interponga entre ella y Cristo. La marca distintiva de la fe salvadora no es la perfección. La marca de la fe no es que nunca peco sexualmente. La marca de la fe es que lucho. Lucho contra cualquier cosa que oscurezca mi visión de Jesús como mi glorioso Salvador. Lucho contra cualquier cosa que disminuya la plenitud del señorío de Jesús en mi vida. Lucho contra cualquier cosa que amenace con reemplazar a Jesús como el tesoro supremo de mi vida. Cualquier cosa que se interponga entre mí y recibir la fe de Jesús pelea, no con puños o cuchillos o pistolas o bombas, sino con la verdad de Cristo.

Entonces, si todo lo que puedes ver en la cruz de Jesús es una licencia para seguir pecando, no tienes fe salvadora. Y debes postrarte de bruces y suplicar que Dios te abra los ojos para ver la imperiosa gloria de Jesucristo.

John Piper

Definitivamente el pecado, sin importar si es de índole sexual o no, procura inutilizarnos y descalificarnos para servir al Señor. Piper afirma que esto es verdad sólo si nos rendimos, si decidimos dejar de luchar con la tentación. La victoria, como afirma Piper en el artículo, “la teología puede conquistar a la biología”. La razón por la que luchamos no es otra más que nuestra devoción a Cristo, nuestra comprensión de su sacrificio por amor a nosotros. Nuestro afán, si así puede ser llamado, en esta vida no debe ser otro más que dar a Cristo la gloria que merece en cada espacio de nuestro ser, y si pecamos “abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo” (1 Juan 2.1, RVR1960).

Quienes dejan de luchar y se entregan sin temor al pecado, excusándose en la salvación que por gracia recibimos y que perdona nuestras pecados siempre, entonces la fe verdadera no les pertenece, y todavía necesitan la salvación que Cristo vino a ofrecernos.

Dios te bendice.

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