El autor expresa su profunda gratitud hacia Dios por Su grandeza, bondad y misericordias personales, enumerando diversas bendiciones como salud, hogar y familia. A pesar de su agradecimiento, también confiesa su pecado y falta de gratitud, lamentando su naturaleza vil, pero encuentra consuelo en la redención a través de Jesucristo, quien lo perdona.





