J. C. Ryle aborda esta escena post-resurrección que revela la asombrosa bondad de Jesús hacia sus discípulos, que lo traicionaron. No hay reproches, solo la proclamación de paz. Este acto desafía nuestra comprensión del perdón: Cristo ofrece misericordia donde el ser humano se aferra al juicio. ¿Quién se atreve a no volver a Él?


